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La creciente popularidad de los videojuegos ha despertado tanto interés como preocupación en torno a su impacto en la salud mental. Si bien ofrecen beneficios terapéuticos y cognitivos, estudios recientes revelan una relación compleja que puede incluir riesgos como el aumento de la ansiedad y, en casos extremos, la aparición de trastornos psicóticos en adolescentes. Frente a este panorama, expertos destacan la importancia de un consumo responsable y la intervención temprana en situaciones de riesgo.
El mundo de los videojuegos ha evolucionado enormemente, desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un fenómeno cultural omnipresente. Hoy en día, los videojuegos no son simplemente una forma de entretenimiento, sino un medio multifacético que abarca una amplia gama de géneros y plataformas. Desde mundos virtuales inmersivos hasta desafíos estratégicos, los videojuegos ofrecen experiencias que cautivan a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, esta popularidad no está exenta de preocupaciones, especialmente en lo que respecta a su impacto en la salud mental.
La pandemia de COVID-19 en 2020 trajo consigo un aumento significativo en el consumo de videojuegos, debido al confinamiento muchas personas recurrieron a esta forma de entretenimiento para sobrellevar el estrés y la ansiedad. Este aumento en el tiempo dedicado a los videojuegos ha llevado a un mayor escrutinio sobre sus efectos en el bienestar psicológico, lo que ha generado un debate continuo en la comunidad científica.

Para profundizar en este tema, los investigadores Ishan N. Vengurlekar y Koushik R. Thudi llevaron a cabo un estudio, que involucró a 311 participantes, el cual tenía como finalidad distinguir cómo el tiempo dedicado a jugar y los diferentes géneros de videojuegos se podrían correlacionar con síntomas de ansiedad y estrés entre los estudiantes universitarios. Aunque géneros específicos como los juegos de disparos y de estrategia mostraron efectos variables en los niveles de estrés, los investigadores encontraron que el tiempo total dedicado a jugar no estaba significativamente asociado con una variación en los niveles de ansiedad o estrés. No obstante, se pudo apreciar una excepción: los estudiantes que dedicaban más tiempo a juegos de simulación de vida tendían a exhibir niveles ligeramente más altos de ansiedad en comparación al resto.


Más allá del ámbito universitario, los videojuegos han surgido como una herramienta terapéutica prometedora para abordar problemas de salud mental. Plataformas como AutisMIND brindan experiencias interactivas diseñadas para fomentar la interacción social y la autonomía en personas con trastorno del espectro autista. Desarrollada por Alex Escolà, junto con el equipo de psicólogos del Instituto de Diagnóstico y Atención Psiquiátrica y Psicológica de Barcelona –y la colaboración del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, la Fundació Aura, la Fundació Friends y Specialisterne; esta aplicación tiene el formato de historia interactiva que permite al usuario tomar decisiones sobre el curso narrativo del relato lo que les facilita aprender a prever escenarios y entender las consecuencias de sus acciones.
Sin embargo, a pesar de estos beneficios potenciales, persisten preocupaciones sobre las posibles consecuencias negativas del juego excesivo, especialmente entre los adolescentes. Un estudio realizado por Valerio Ricci, Domenico De Berardis, Giuseppe Maina y Giovanni Martinotti, ofrece una visión clínica de la relación entre el trastorno por uso excesivo de videojuegos en línea y los trastornos psicóticos en adolescentes. Esta investigación se centra en dos casos clínicos de adolescentes con inicio temprano de psicosis asociado con el consumo abusivo de videojuegos. Ninguno de los dos casos poseía historial familiar asociado a desórdenes psiquiátricos y los exámenes médicos que se les realizó indicaron que no existía consumo de drogas por parte de los pacientes. Los autores concluyeron que a pesar de que es necesaria más investigación, sí se encontraron mecanismos subyacentes que podrían gatillar el desarrollo de psicosis en adolescentes, por esto mismo destacan la importancia del reconocimiento y la intervención temprana en estos casos.
Si bien los videojuegos ofrecen una variedad de beneficios cognitivos y sociales, incluido el alivio del estrés y el mejoramiento de las habilidades para resolver problemas, sus efectos en la salud mental siguen siendo complejos y multifacéticos. Es importante abordar el consumo de los videojuegos y la salud mental desde múltiples perspectivas, integrando la investigación académica, la experiencia clínica y la participación activa de la comunidad en el diálogo sobre este tema crucial en la sociedad contemporánea.
Fuentes