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Una nueva investigación revela que la comunicación entre el intestino y el cerebro no ocurre mediante sinapsis rápidas, como se pensaba, sino a través de la difusión de serotonina hacia las terminaciones nerviosas del nervio vago en el colon. Este hallazgo redefine el papel del intestino en el bienestar emocional y podría abrir nuevas vías para tratamientos más efectivos en salud mental.
El llamado "eje intestino-cerebro" es un sistema de comunicación bidireccional y complejo que conecta el cerebro con el intestino, enlazando sus centros emocionales y cognitivos. En esta red, el nervio vago desempeña un papel clave, ya que sus nervios sensoriales envían diversas señales desde el intestino hacia el cerebro, lo cual es esencial para el bienestar y la salud mental. A pesar del interés médico en el funcionamiento de estos nervios, los procesos que activan sus terminaciones en la pared intestinal eran en gran parte desconocidos.

La serotonina, una hormona y neurotransmisor principal del organismo que influye en varias funciones corporales (incluida la salud mental y la depresión), se produce en el intestino en células especializadas llamadas células enteroendocrinas (EECs), dentro de la pared intestinal. Sin embargo, aún no está claro cómo la serotonina liberada por las EECs activa las terminaciones nerviosas sensoriales del nervio vago.

La serotonina se produce en el intestino en células especializadas, dentro de la pared intestinal
Inicialmente, se pensaba que existían conexiones sinápticas físicas entre las EECs y las terminaciones nerviosas sensoriales del nervio vago, que se activaban mediante neurotransmisores rápidos. Sin embargo, los resultados de esta investigación revelan que cualquier sustancia (incluida la serotonina) liberada por las células EEC debe comunicarse mediante un proceso de difusión hacia las terminaciones sensoriales del nervio vago, situadas en el colon (intestino grueso).
Hasta ahora, no se había resuelto cómo las distintas sustancias liberadas por las EECs activaban las terminaciones nerviosas del nervio vago en el intestino. La literatura reciente sugería que esta comunicación ocurría a través de conexiones físicas conocidas como sinapsis. La sinapsis es una estructura especializada que permite la transmisión sináptica, en la que los neurotransmisores se comunican con una célula objetivo, cruzando una distancia muy corta. No obstante, se descubrió que la distancia entre las células EEC que contienen serotonina y las terminaciones nerviosas aferentes del vago es demasiado grande para permitir una comunicación sináptica y una neurotransmisión rápida. Las distancias promedio entre las terminaciones del nervio vago y las EECs más cercanas con serotonina eran cientos de veces mayores que las distancias conocidas en vertebrados para la transmisión sináptica, lo cual descarta la posibilidad de una transmisión sináptica rápida.
La ausencia de contactos físicos cercanos entre las EECs que contienen serotonina y las terminaciones del nervio vago en los estudios realizados por los investigadores llevó a la conclusión de que el mecanismo por el cual la serotonina activa las terminaciones nerviosas sensoriales del nervio vago es a través de la difusión. Las conclusiones de la investigación muestran que cualquier sustancia liberada por las EECs debe actuar por difusión sobre las terminaciones sensoriales del nervio vago en el colon, las cuales luego transmiten información sensorial al cerebro. La difusión, a diferencia de la sinapsis, implica el movimiento de moléculas a través de una distancia mayor. Este avance no solo redefine nuestra comprensión del eje intestino-cerebro, sino que también abre la puerta a innovadoras estrategias para desarrollar tratamientos que mejoren el bienestar emocional y mental, con especial atención a los medicamentos antidepresivos y otras terapias enfocadas en el control de neurotransmisores.