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Un nuevo estudio en el Reino Unido muestra que los adultos con TDAH tienen una esperanza de vida significativamente más corta en comparación con la población general. Esta diferencia se debe a la falta de acceso a tratamientos, riesgos evitables y desigualdades sistémicas.
Las enfermedades mentales afectan profundamente la vida diaria, influyendo en la salud física y representando una amenaza para la expectativa de vida. Un nuevo estudio en el Reino Unido aborda esta relación en personas con TDAH. Los investigadores británicos encontraron que las personas con TDAH tienen una esperanza de vida significativamente más corta en comparación con la población general, debido a la falta de acceso a tratamientos, riesgos evitables y desigualdades sistémicas. El estudio señaló que las personas con TDAH tienen muchas fortalezas y pueden prosperar con el apoyo y tratamiento adecuados. Sin embargo, a menudo carecen de ese respaldo y enfrentan eventos estresantes y exclusión social, lo que afecta su salud y autoestima.

Investigaciones anteriores han mostrado cómo el TDAH impacta en la educación, el empleo y la salud mental. Sin embargo, pocos estudios han evaluado su efecto en la esperanza de vida. Utilizando métodos de tablas de vida, los investigadores analizaron registros de atención primaria de casi 10 millones de adultos en el Reino Unido entre 2000 y 2019, identificando más de 30.000 con TDAH y comparándolos con 300.390 personas sin TDAH, emparejados por edad, sexo y centro de atención primaria. El estudio, publicado en The British Journal of Psychiatry, reveló diferencias significativas en la esperanza de vida entre adultos con TDAH y la población general: los hombres con TDAH vivieron en promedio 6,78 años menos; las mujeres con TDAH vivieron 8,64 años menos y las tasas de mortalidad fueron casi el doble. Los hombres con TDAH tenían 1,89 veces más probabilidades de morir durante el estudio, y las mujeres 2,13 veces más.

Además, se observó que las personas con TDAH tenían más enfermedades físicas y mentales, como enfermedades cardiovasculares y trastornos por consumo de sustancias, con comportamientos como el tabaquismo y decisiones impulsivas agravando la situación. Los autores enfatizan que el TDAH no reduce directamente la esperanza de vida, sino la falta de acceso a atención médica y apoyo. Los adultos con TDAH enfrentan mayores problemas como desempleo, inestabilidad financiera y contacto con el sistema de justicia penal, dificultando el acceso a atención sanitaria. Los resultados del Reino Unido son consistentes con hallazgos en Dinamarca, Suecia y Estados Unidos, donde el diagnóstico de TDAH también se asocia con mayores tasas de mortalidad. Sin embargo, en el Reino Unido, la brecha en la esperanza de vida parece estar influida por barreras sistémicas como el acceso limitado a servicios especializados. Los autores del estudio destacan la necesidad de intervenciones para abordar estas desigualdades en la salud aumentando la concienciación sobre los riesgos de salud asociados con el TDAH; mejorar el acceso a servicios de salud mental y desarrollar mejores sistemas de apoyo en la atención primaria para pacientes con TDAH.
Fuentes