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El trastorno bipolar, o enfermedad maniaco-depresiva se caracteriza por variaciones extremas en el estado de ánimo, que van desde momentos de gran felicidad y vigor (maniácos) hasta etapas de profunda tristeza y desesperanza (depresivos). Estas variaciones en el estado de ánimo pueden impactar de forma considerable en las acciones, el nivel de vitalidad y la habilidad de realizar tareas diarias. Según la OMS al menos 40 millones de personas alrededor del mundo padecen de este trastorno. (1)
Hay tres categorías fundamentales de trastorno bipolar:
Trastorno bipolar I: Implica episodios maníacos que pueden durar al menos 7 días o ser lo suficientemente graves como para requerir hospitalización inmediata. Además, es posible experimentar episodios de depresión y de estados mixtos.
Trastorno Bipolar II: Se caracteriza por episodios depresivos, pero en lugar de manía total, presenta episodios de hipomanía, una forma de manía menos grave.
Trastorno ciclotímico: Implica síntomas de hipomanía y depresión que son menos intensos y duraderos que los episodios de los trastornos bipolares I y II.

A pesar de que todavía no se entiende completamente la causa exacta del trastorno bipolar, se piensa que factores genéticos, neurobiológicos y ambientales pueden influir en su origen. Existe un mayor riesgo de padecer trastorno bipolar si hay historial familiar de la enfermedad o si se han vivido sucesos traumáticos o estresantes en la vida.
Los signos del trastorno bipolar pueden cambiar dependiendo del tipo y la etapa del episodio, aunque comúnmente implican modificaciones notables en el humor, la energía y la actividad. Los episodios de manía pueden incluir alegría extrema, enojo y conductas peligrosas, mientras que los episodios de depresión pueden mostrar melancolía, desinterés y pensamientos de autolesión.

La única forma de asegurarse si alguien padece de trastorno bipolar es a través de una entrevista clínica realizada por un psiquiatra , acompañado de una evaluación del historial médico y si fuera necesario, pruebas médicas para descartar otras afecciones. Normalmente, la terapia implica la utilización de varios fármacos, como estabilizadores del ánimo y antipsicóticos.
El trastorno bipolar es una condición complicada que impacta la vida de los afectados y sus familiares. No obstante, mediante la detección precoz y la terapia adecuada, la gran mayoría de las personas logran tener una existencia plena y satisfactoria. Si se presentan signos de trastorno bipolar o se tiene la sospecha de padecerlo, es fundamental buscar asesoramiento profesional ya sea para uno mismo o para un familiar cercano.
El trastorno bipolar es una enfermedad grave que necesita cuidado y comprensión. Con la ayuda adecuada, las personas que padecen trastorno bipolar pueden controlar sus síntomas y vivir vidas significativas y productivas.