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El auge de influencers que comparten contenido sobre salud mental en redes sociales ha ayudado a derribar estigmas, pero también plantea riesgos asociados a la desinformación y la falta de orientación profesional. Ante la facilidad de viralización en plataformas como TikTok, expertos alertan sobre el impacto de consejos erróneos y la necesidad de buscar apoyo en profesionales certificados para un cuidado adecuado.
La demanda de contenido sobre salud mental en redes sociales ha dado lugar a un nuevo género de influencers en las redes sociales: el influencer de salud mental. Estos son usuarios cuyos videos comparten información sobre salud mental y consejos para el bienestar mental, ganando así miles de seguidores. Solamente en TikTok, las publicaciones con el hashtag “mentalhealth” superan los 15 millones.
La difusión de este contenido ha permitido no solo derribar estigmas y prejuicios, sino también ha contribuido a que las personas se acerquen a profesionales de la salud para ser evaluadas y, dependiendo de ese resultado, recibir el tratamiento adecuado. Sin embargo, es importante tener presente sus desventajas, como el autodiagnóstico y el desaliento a que las personas busquen ayuda especializada.

Los medios de comunicación tradicionales tienden a contar con garantías para prevenir y corregir afirmaciones falsas, pero en lo que respecta a las redes sociales, estas cuentan con determinadas características que fomentan la viralización de contenido con poca supervisión. La facilidad y la rapidez para realizar una publicación, junto con la sencillez en el intercambio de contenido, permite a los usuarios distribuir información sin contratiempos a grandes audiencias, por lo que la información errónea solo puede controlarse a posteriori. El “filtro burbuja”, moldeado por los algoritmos, divide a las comunidades virtuales en grupos que comparten un mismo marco ideológico, lo que impide la difusión de correcciones objetivas y la discusión fructífera con otros puntos de vista.

Investigadores encontraron que el tiempo total dedicado a jugar no estaba significativamente asociado con los niveles de ansiedad o estrés”

Es en este aspecto en el que hay que tener particular cuidado, ya que usuarios que no poseen las credenciales pertinentes ni el conocimiento necesario realizan publicaciones con información errónea con la intención de aumentar su visibilidad en las plataformas o de vender sus productos con la promesa de una solución. Sin ir más lejos, un estudio arrojó que al menos un 50% de los 100 videos más populares en TikTok que abordaban el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) contenían información errónea (Yeung et al., 2022).
También es cierto que existen usuarios que son profesionales de la salud y tienen la experiencia para aconsejar y enseñar sobre salud mental, pero en esto también existe un riesgo que aplica también para los otros creadores de contenido, que es la sensación de conformismo luego de consumir el contenido.
Es necesaria una aproximación responsable a este tipo de contenidos, y no conformarse con corroborar la información a través de internet, sino que frente a la genuina duda de conocer el estado de la propia salud mental o la de un ser querido, agendar una cita con profesionales certificados y con trayectoria que permitan no solo aclarar las dudas, sino que también abrir un camino para el desarrollo personal y la plenitud.